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GUÍA DE ASTRA
Crear · Crecer · Monetizar
Bien, ya tienes tu newsletter preparada. Publicas el enlace, se apuntan unas cuantas personas y piensas: "Bueno, ahora toca hacerla crecer".
Entonces aparece la pregunta que nadie resuelve poniendo otro botón: ¿de dónde coño van a salir los lectores?
Y es que puedes saber mucho de tu profesión o de tu producto y que casi nadie se suscriba. Es frustrante, sobre todo cuando ves cuentas mucho más grandes hablando de lo mismo.
Pero una lista pequeña tampoco demuestra que lo tuyo no interese. Probablemente quizá todavía no has explicado bien por qué merece la pena recibir tus correos.
Después de años escribiendo guiones y newsletters, hay algo a lo que le doy mucha importancia: y ees entender qué espera encontrar la persona al otro lado. ¿Un cambio en su vida? ¿Emoción? ¿Entretenimiento? ¿Formación?
Antes de buscar miles de suscriptores, vamos a darle a alguien una buena razón para ser el siguiente.
"Suscríbete a mi newsletter" te sirve si quien lo lee ya conoce tu trabajo y quiere más. Para alguien que acaba de descubrirte, dice bastante poco. ¿Le vas a enviar noticias? ¿Tus opiniones? ¿Ofertas? No debería tener que adivinarlo.
Imagina que eres fotógrafo. Puedes anunciar tu newsletter o decir:
"Cada semana te enseño cómo hice una foto, desde la luz hasta los ajustes de la cámara, para que tengas resultados cinematográficos sin invertir miles de dólares en equipos".
Ahora una persona que quiere mejorar sus fotos tiene un motivo concreto para apuntarse.
Y deja claro para quién escribes, qué va a recibir y cada cuánto. Luego abre la página en tu teléfono y prueba el formulario.
Y si todavía no tienes definida esa propuesta, empieza por aquí Crea tu newsletter.
Si nadie te conoce, poner el enlace en tu biografía no va a resolverlo. Toca participar donde están las personas a las que quieres ayudar: comunidades, encuentros profesionales o conversaciones relacionadas con tu tema.
Un profesor de guitarra puede explicar por qué cuesta cambiar de acorde sin perder el ritmo. Un nutricionista, dar ideas generales para organizar las comidas de una semana de trabajo.
Resuelve algo que esa persona ya está intentando resolver y podrá hacerse una idea de lo que sabes.
Elige uno o dos lugares donde puedas participar de verdad. También puedes invitar a contactos a quienes les encaje el tema. Que decidan ellos: tener su dirección no significa que quieran recibir tu newsletter. Y comprar una lista no arregla eso.
¿Que puedes utilizar publicidad de pago para obtener suscriptores? También. Pero es algo más profundo.
Ahora bien, si ya tienes seguidores en redes sociales, tienes una ventaja: ya que algunas personas conocen tu criterio, tus ideales, tus pensamientos y quién eres. Aun así, seguirte en Instagram o YouTube no significa que quieran darte su correo.
Como ya he dicho, hay que explicar claramente qué encontrarán allí.
Luego pon el enlace donde se encuentre fácilmente, deja una publicación fija que explique la propuesta y menciona correos concretos cuando encajen con tu contenido.
Recuerda siempre que las redes sociales son perfectas para atraer personas, pero no para crear tu negocio en él. Ese es el error más grande que hemos normalizado.
La idea principal es que logres que tus seguigores pasen a formar parte de tu newsletter, que es algo que sí te pertenece y que te puedes llevar a donde quiera que vayas.
Puede ayudarte. Pero no empezaría regalando algo solo porque todo el mundo parece hacerlo.
Pregúntate qué ocurrirá después de la descarga. Una lista para preparar una sesión de fotos puede atraer a quienes quieren aprender fotografía. Un sorteo de un teléfono atrae a quienes quieren un teléfono.
La diferencia importa mucho como lo puedes ver.
Haz un recurso breve que resuelva algo específico y conecta los siguientes envíos con ese interés.
Seguro has enviado a alguien un video en Instagram o TikTok porque te recordó una conversación o a una situación específica.
Pues, con un correo puede pasar lo mismo. Después de una explicación útil, invita a compartirla con alguien que la necesite e incluye un enlace para que pueda suscribirse.
También puedes colaborar con otros creadores. Un fotógrafo y alguien que organiza rutas al aire libre podrían preparar juntos una guía para salir a fotografiar. En este caso sus públicos tienen un interés en común, aunque sus contenidos sean distintos.
Y claramente, antes de proponer una colaboración, lee su trabajo y piensa qué podrías aportar. Eso es lo realmente importante en esta situación.
Si la lista no crece, intenta descubrir dónde se están quedando las personas:
¿Casi nadie visita la página? Revisa dónde compartes el enlace y qué dices para despertar interés.
Llegan visitas, pero pocas suscripciones: entonces revisa la propuesta, la muestra y el formulario.
¿Se apuntan y se van enseguida? Comprueba entonces si tus correos cumplen lo que prometiste.
Mira de dónde llegan, qué enlaces despiertan interés y qué te responden. Con una lista pequeña, preguntar a un lector por qué se apuntó puede aclararte más que pasar una tarde mirando porcentajes.
Y como ya te mencioné anteriormente, los anuncios pueden ayudarte a llegar a más personas, pero primero necesitas entender ese recorrido. Si decides probarlos, fija un presupuesto que puedas asumir y evalúa también lo que hacen los suscriptores después de registrarse.
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