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GUÍA DE ASTRA

Crea tu newsletter: de una idea a tu primer correo

Crear · Crecer · Monetizar

Imagina empezar la mañana con un café, abrir tu computadora y dedicar un rato a construir un negocio alrededor de algo que ya sabes hacer. Un proyecto tuyo, al que puedas ir dando forma junto a tu trabajo de hoy.

Quizá eres médico, abogado o nutricionista y llevas años ayudando a personas a entender cosas que para ti forman parte del día a día. Quizá enseñas inglés, guitarra o entrenamiento físico.

O trabajas en fotografía o marketing y conoces problemas que a otros les cuesta resolver.

Ahora imagina que algunas de esas personas reciben tus correos, ponen en práctica tus ideas y empiezan a confiar en tu criterio.

Con el tiempo, una te pregunta por tus asesorías. Otra se apunta a un taller. Alguien compra esa guía que preparaste después de escuchar la misma duda tantas veces.

Tu experiencia empieza a convertirse en algo que puedes ofrecer por internet. Comienzas entonces a crear autoridad y te conviertes en un referente de lo que sabes.

Pues, una newsletter te permite trabajar esa relación.

En pocas palabras, es una publicación que envías por correo a personas que han elegido leerte: compartes lo que sabes, conoces mejor sus necesidades y puedes ofrecerles una forma de seguir aprendiendo o trabajar contigo.

Tendrás que escribir, escuchar y preparar algo que merezca la pena comprar. Pero puedes empezar poco a poco, con el tiempo del que dispongas y el conocimiento que ya tienes.

Y esa posibilidad de construir algo propio es lo que quiero enseñarte aquí.

Actualmente me encuentro en Venezuela y no veo a las agencias tradicionales, ni a los gurús hablando de esto. Mientras tanto, creadores y profesionales de todo Estados Unidos y España están migrando a este modelo de comunicación.

Por el simple hecho de que pueden comunicarse diractamente con su comunidad y con las personas interesadas en lo que hacen. Sin depender de que una red social y sus algoritmos decida cuántas personas le verán hoy.

Ahora bien, tú puedes empezar con lo que sabes.

Así que vamos a darle forma.

En esta guía:

  1. Empieza por la pregunta que sabes responder

  2. Cuenta qué recibirá el lector, con palabras normales

  3. Prepara lo necesario para empezar

  4. Escribe algo útil desde el primer correo

  5. Haz el recorrido como si fueras un suscriptor

  6. Consigue tus primeros lectores

Empieza por la pregunta que sabes responder

Moisés… "¿Y de qué voy a escribir yo todas las semanas?"

Pues, antes de buscar ideas en internet, revisa las preguntas que recibes en tu trabajo.

¿Qué les cuesta entender a tus clientes? ¿Qué errores repiten tus alumnos? ¿Qué acabas explicando una y otra vez?

Una profesora de inglés podría ayudar a personas que necesitan hablar en reuniones de trabajo. Una nutricionista, enseñar a interpretar etiquetas y organizar mejor la compra, dejando las recomendaciones individuales para la consulta.

Un fotógrafo, explicar cómo conseguir buenas fotos de los productos de un negocio pequeño.

Y fíjate en lo siguiente, que cada propuesta tiene un tipo lector y una situación concreta.

"Fotografía" abarca demasiado. Pero "ayudar a pequeños negocios a fotografiar sus productos gastronómicos" ya te da una dirección más clara para comenzar a escribir.

Así que empieza por una necesidad que conozcas bien. Y poco a poco, las respuestas de tus lectores te ayudarán a descubrir qué más les interesa.

Cuenta qué recibirá el lector, con palabras normales

Si alguien entra en tu página, necesita entender por qué merece la pena dejarte su correo.

Prueba a explicarlo como lo harías en una conversación.

La profesora de inglés, en este caso, podría decir: "Cada semana te envío una situación de trabajo y las expresiones que puedes usar para desenvolverte en inglés".

Un maestro de guitarra: "Un ejercicio breve cada semana para que practiques tus primeros acordes sin perderte entre cientos de tutoriales".

Aquí en este punto ya se entiende a quién ayudan y qué van a enviar. Así que es suficiente para que alguien decida si le interesa.

Haz lo mismo con tu idea. Después, elige una frecuencia que puedas cumplir. Escribe dos correos de prueba antes de prometer un envío diario.

Prepara lo necesario para empezar

Necesitas una plataforma que permita suscribirse, escribir y enviar los correos, y darse de baja. Comprueba que puedas exportar tu lista y revisa qué pagarías si aumenta el número de lectores.

Yo trabajo con Beehiiv, que es la que le recomiendo a todo el mundo. Pero por ahora te conviene entender primero lo que necesitas antes de enamorarte de una herramienta.

Ahora bien, la página de suscripción puede ser sencilla: lo importante es que exista qué recibirá la persona claramente, quién está detrás y un formulario para apuntarse. Y, por supuesto, explica con claridad a qué se está suscribiendo.

Si utilizas un dominio propio, sigue la configuración que indique la plataforma. Esa parte merece atención, aunque puedes resolverla sin convertirte en técnico.

Escribe algo útil desde el primer correo

Tu primer impulso quizá sea contar toda tu historia. Puedes presentarte, claro, pero procura que el lector se lleve algo además de saber quién eres.

Imagina un correo de la profesora de inglés sobre cómo pedir que repitan una frase en una reunión. Puede perfectamente abrir con esa situación incómoda, porque en dicha situación no has entendido y estás pensando en asentir para salir del paso.

Después, enseña dos expresiones y explica cuándo usar cada una.

Es concreto, fácil de reconocer y útil la próxima vez que ocurra.

Para tu primer envío, sigue un recorrido sencillo:

  • Pon un asunto que permita reconocer el tema.

  • Parte de una situación que el lector conozca.

  • Desarrolla una idea y acompáñala de un ejemplo.

  • Termina con algo que pueda probar o una pregunta que pueda responder.

Léelo en voz alta. Si una frase te resulta extraña al decirla, probablemente también cueste leerla. Y si aparecen otras ideas, guárdalas para próximos correos.

Y ojo con esto. Siempre, pero siempre, mantén tu personalidad y tu voz en todo lo que escribas.

Haz el recorrido como si fueras un suscriptor

Ahora bien, antes de invitar a nadie, suscríbete tú.

Comprueba qué aparece después de rellenar el formulario, si hay que confirmar la dirección y qué correo de bienvenida llega. En esa bienvenida, recuerda qué vas a enviar y cuándo. Incluso puedes añadir una pregunta sencilla para conocer mejor a quien acaba de apuntarse.

Revisa también el nombre del remitente, los enlaces y la dirección que recibe las respuestas. Mándate una prueba y ábrela en el teléfono.

Es fácil pasar por alto estas cosas cuando llevas horas pendiente de los colores. Haz el recorrido completo, porque alguien que acaba de conocerte no debería tener que adivinar qué hacer después.

Consigue tus primeros lectores

Cuando tengas una muestra, compártela donde ya hablas de tu trabajo. Puedes publicarla en tus redes o enviar el enlace a alguien que te haya preguntado por ese tema.

Invítalo a suscribirse. Y ojo con esto, que tener su dirección por una compra o una conversación anterior no significa que haya elegido recibir tu newsletter.

Escribe, escribe y escribe aunque al principio te lean pocas personas. Sus preguntas pueden darte más orientación que seguir imaginando lo que le interesa a una audiencia enorme.

Ahora, para trabajar esa parte con más detalle, puedes entrar aquí para comprenderlo todo mejor Gana suscriptores.

Y si quieres entender qué podrías vender después, tienes Monetiza tu conocimiento.

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